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sábado, 5 de diciembre de 2009

Ante el debate abierto en España, opiniones que aportan claridad a un tema que nos involucra a todos

El texto siguiente es de Enrique Meneses, fotógrafo genial y realizador televisivo español. Lo trascribo textualmente desde su blog porque es parte de un debate muy profundo que se está produciendo en España. Están discutiendo una polémica ley donde se contempla el cierre de blogs y webs que ayuden a compartir archivos musicales.  Tiene que ver mucho con la revolución web 2.0, la música y las radios como contenido esencial de éstas y sus oyentes como el destinatario final. Meneses hace incapié en los cambios que inevitablemente se están produciendo ya y modifica la forma de como se consume múisca, de como se la difunde y como vive un músico de ella. Todos estamos involucrados, porque todos consumimos música.

"Lo bueno que tiene el haber vivido mucho es que se suele tener abundancia de ejemplos para casi todo. Es como esas cajas de herramientas que la mayoría tenemos en casa, donde clavos y tornillos no están separados por tallas sino que hay que estar hurgando hasta encontrar el que necesitamos para colgar un cuadro. Con motivo del revuelo que se ha organizado por culpa de los “piratas” del P2P, los que pasan música a terceros y a los que la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) quiere mandar una factura suculenta o cerrarles su web, los internautas se han sublevado contra el proyecto de ley correspondiente. Vidrioso asunto.


La gente joven se pasan e intercambian las canciones que acaban de descubrir y que “les mola”. Realizan una labor de benévolos descubridores y promotores de artistas y canciones. Llevan a cabo una polinización altruista idéntica a la de las abejas. No hay más que verles en los conciertos, cantando en coral con sus ídolos. De algún modo debieron aprenderse la letra y la música. Siempre me he preguntado si esos “fans” tienen derecho a una retribución por promocionar las canciones de un artista novel o si los ingresos van integros a las cuentas de la SGAE. Cuando yo estudiaba derecho, en la calle San Bernardo había bares donde nos daban una docena de entradas de teatro para “la claque”, siempre de últimas filas, juntitos y controlables, para jalear ruidosamente la obra aún cuando fuese un bodrio. Así veíamos teatro gratis, nos cultivamos.

En mi vida profesional he conocido los agentes de las discográficas que se paseaban por emisoras de radio y televisiones, como hacen sus colegas de la industria farmacéutica con los médicos, intentando conseguir que metas de gorra tal o cual cantante o músico de su escudería. En esos momentos, la gratuidad no solo no es condenable sino que se recompensa con regalitos al técnico cooperante. Una vez conocido el pupil@ de la discográfica, se detiene cualquier concesión a la gratuidad, se da marcha atrás y el artista no puede abrir la boca si no es para que funcionen las cajas registradoras de la discográfica y de la SGAE. ¿Cual es el problema que se plantea a estas máquinas de hacer dinero?

Sufren el mismo problema que los grandes medios de comunicación. La tecnología ha avanzado de tal manera, gracias a internet, que las imprescindibles inversiones en costosas herramientas de hace poco, han disminuido al mínimo, un mínimo que ha reducido todo lo que era producción, maquinaria y costos al “do it yourself” (házlo tu mismo) y con ayuda online. Todavía hay ignorantes –bastantes colegas míos– que siguen mofándose de la revolución que se ha producido delante de sus narices sin que ellos se enterasen. Sin saber cómo ni por qué, desaparecieron los dinosaurios y los serenos asturianos. Y se rascan la cabeza incrédulos pero convencidos de que todo es inmutable. El Papa habla de relativismo. Es un iluminado.

Y esa revolución sigue imparable. Ya no hacen falta bobinas o resmas de papel, no es necesario hacer fotomecánica ni retocarla, ni pagar picadores de textos, han desaparecido los correctores de pruebas, cualquier ordenador hace la “puesta en página”, han desaparecido las costosas rotativas del tamaño de una locomotora, las distribuidoras de prensa se reciclan y distribuyen hasta juguetería, el autor de un libro lo puede editar él solito en la cocina de su casa y tener un ejemplar encuadernado en 15 minutos. El músico compone, graba, difunde sin necesidad de un organismo de nombre rimbombante. Puede presentar su trabajo, urbi et orbi, subiéndolo a Youtube. Si enlaza con su público no necesita intermediación. Dicen que “la Juani” de Toledo sacaba seis mil euros mensuales por pasearse desnuda en su casa mientras hacía las tareas de su hogar. Todo con una inversión de 200 euros en webcams y un número de teléfono de tarifa especial. Y el cine se produce y difunde ya con costos ridículos. La promoción solo requiere imaginación si hay calidad.

Vemos la gente del campo tirando cientos de toneladas de pepinos porque se los pagan a 8 céntimos el kilo y su costo de producción ronda los 30 céntimos. El ama de casa paga esos mismos pepinos entre 1,70 y 1,80 euros en el super. Pero ya hay jóvenes almerienses vendiendo tomates directamente a los consumidores. Gracias a Internet, el ama de casa puede pedir a una cooperativa de productores que le suministren cada 15 días todos los productos que necesite y pagar directamente desde su banco con un simple “click”. Los abusos de los intermediarios van a desaparecer.

Desde 1968 estoy diciendo que estamos viviendo un cambio de Era. Abarca todos los sectores imaginables. Pasamos de la abundancia mal distribuida –hambre y obesidad– y despilfarrada (destrucción de pepinos, naranjas, tomates…) , a la Era de la Justicia distributiva. Para parte de la Humanidad, ha sido pasar del Tam-tam al teléfono móvil y el satélite sin solución de continuidad.

La profesora explicaba que la hiena es un animal que come carroña, se reproduce una vez al año y se caracteriza por una risa sonora y escalofriante. “Jaimito ¿has entendido lo que he dicho? No Señorita, si la hiena come mierda y folla una vez al año ¿de qué coño se ríe?”. Tengo numerosos compatriotas, digitalmente analfabetos, que no paran de reirse de los despectivamente llamados “blogguers”.


En mi twitter hay más sobre este tema.

miércoles, 21 de octubre de 2009

En búsqueda de la musica de esta década. Que quedará entre la poca música repetida en la radio, y la mucha que en la web está

El viernes pasado decidí no mover el dial de la 102.3. Palihue va!!, era el jingle que siempre identificaba a la emisora .Decidí escuchar 2 horas seguidas. Si no fuera que miraba el calendario frente a mi, no me daba cuenta que esta pimera década del siglo XXI ya estaba finalizando. A juzgar por la música que estaba escuchando por FM Palihue aun estaba en 1998 o antes. Talvez el playlist estaba preparado para aquella audiencia que no salía, era un viernes a la noche, y como siempre se apelaba al recuerdo de los viernes que si se salía y se encontraban esos temas en las discos de los 90.

Varías cosas me inquietaron. Desde la decadencia de la radio y la desidia de dejarla caer no invirtiendo, no renovando absolutamente nada. Hasta pensar que la música para emitir estaba marcada por aquellos discos de difusión llegados en su época de esplendor y por los montones de discos que se podían comprar porque la fantasía del “uno a uno” hacía que cada semana se podía llevar de Musimundo unos 8 o 10 discos. De la música nueva, de esta década, nada.Ni lo nuevo de U2, de las remake o las versiones launge de temas de los ochentas y noventa. Realmente nada de los 2000. Como aquellas momias incas, parecen vivas e intactas, pero hace años que han muerto. Asi yo vi a FM Palihue y también el resto de las radios musicales con casi ninguna excepción.

La inquietud siguiente fue que ya finalizado este año, comenzando 2010!!!, la década que dejamos no tiene música que la identifique. Hagamos un ejercicio buscando en las 5 décadas anteriores, teniendo encuenta la música que se difundía.

Década del 50: Explosión del rock con Elvis Presley
Decada del 60: Beatles, sicodelia, Rolling Stone
Decada del 70: Música disco, Pink Floyd, Rock sinfónico
Decada del 80: Pop con Madona, Wham! Genesis y muchos etc, Poison Gun´s Roses y U2
Década del 90: Nirvana, irrupción del Grunge con Pearl Jam, The stone temple pilots, la movida de Manchester, la invasión británica que nos trajo a Oasis, el sonido sónico.
Decada del 2000: Electrónica?, Latino? Pachanga? Reggetton? Rock nacional? Que dicen ustedes.

Es sabido que las radios no emiten toda la música que se produce. Pero también se sabe que con la cantidad de radios musicales que al aire están, la audiencia de Bahía Blanca siempre tuvo y está teniendo un panorama muy limitado. Casi todas empeñada a no arriesgar pasan la música que se supone capte la mayor parte de la audiencia. La falta de variedad en propuestas musicales fue lo que me hizo iniciar este blog. Y en la medida que avanzaba en los post y algunas investigaciones en la internet, me está convenciendo que la web 2.0 trae bajo del brazo la muerte de la radio musical “on air” tal cual están las cosas.

Radios Modernas? Música por venir? Solo por Internet.

La década que ya termina, con sus radios más escuchadas en donde un viejo tema de Luis Miguel viene después de uno de Callejeros, y después una selección de temas del momento que incluyen a Paramore, Lilly Allen, Kapanga o Dady Yankee (este post es el motivo del video de esta semana), uno empieza a pensar que son manotazos de ahogado de las disqueras por medio de las radios. En tiempos que desde Napster (el primer programa acusado de piratería por facilitar y promover la bajada de temas en internet, hasta la web 2.0, los celulares con mp3 actuales han formado una generación de amantes de la música que ya no se guía por los charts, o listas de los mas escuchados, o de la mentira de los más vendidos. Las radios en ese afán de la comodidad de pasar los discos que las disqueras quieren difundir y el estilo de música que se quiere imponer, están perdiendo audiencia y terminan con una imagen de anticuadas y repetitivas. Solo satisfacen a preadolescentes, amas de casas aburridas, y circunstanciales empleadas de comercio aburridas en los locales céntricos. Musicalmente nada aportan y convencen con esos eslóganes de “somos tu música” o la “música que querías escuchar” o frases vacías por el estilo a porciones cada vez menor de audiencia.

Aun esté punto lo podemos discutir. Si son más o menos los oyentes versus los que buscan y bajan música por la web, si una estrella pop llena más estadios que una estrella rock y si es así es porque hay más radios pop, que radios de rock. Discusiones hoy por hoy que no se llegaría a nada. La web 2.0 recién comienza, la distribución de Netbooks es solo para los chicos uruguayos, las ciudades con wi-fi libre son pocas en la Argentina y una serie de promesas que recién se está viendo, atomizará aún más los gustos musicales y los grupos seguidores de uno u otro estilo o de una u otra banda. Si alguna vez masticaron chicle con una criollita, verán como nadie va a tener una audiencia definida y numerosa en la década del 2010, cuando la internet esté presente en más hogares.

Dudas de un programador musical del 2020.

Si ya en los noventas, con la aceptación de la pachanga y la cumbia en grandes porciones de la población y la irrupción de la nueva ola romantica latina ya presagiaba el fin de los encasillamientos duales (rock -pop; comercial - alternativo; nacional- internacional), la década que termina afianza una multipolaridad que se refleja en las radios musicales, desde los programas radiales o más que programas radiales, cambio de turno de locutores porque la música programada sigue siendo la misma con escasas variaciones. La obediencia debida a la “alta rotación” no deja lugar a música nueva si ésta no tiene prevista para los próximos 15 días un lugar privilegiado en la “alta rotación“. En qué gusto musical cabe escuchar el mismo tema 5 veces al día?. No hay otra respuesta en “el gusto que yo quiero (como radio, como disquera) que tengas” Es solo marketing de imposición de gusto que siempre dista mucho de la calidad. En esta constante repetición, una vez pasada la moda del tema viene otro del mismo artista u otro diferente a reemplzarlo. Me gustaría conocer el que dice “bueno chicos, dejemos de pasar esta grasada de hace dos meses que ya la gente esta cansada y pasemos esta ahora ” y el círculo vuelve a iniciarse. El tiempo en alta rotación no pasa de dos meses. En esos 2 meses a 5 veces por día eso da unas 150 veces al mes o sea unas 300 veces en dos meses.. Asi cualquier tema se vuelve clásico… y en la mayoría de las veces cansa. Se venderá más discos así?. El oyente necesita tantas veces un mismo tema? Todos los oyentes tienen la misma receptividad con las altas rotaciones?. Esto ya lo averiguamos, que el oido ante la reiteración de sonidos, por una economización natural lo deja de oir. Donde está entonces la radio más escuchada. Yo diría menos oída.

No sería de locos pensar que se despida este año 2009 en las discos del mundo bailando reggeton. Y por comodidad radial y marketinera sea este estilo que de identificación a la decada que se va. Desde el Grammy ganado por Vico C en 2002, el estilo se ha impuesto en todo el mundo obteniendo retractores y seguidores. (en YouTUBE busquen “Anticristo y reggeton” o Antireggeton”). El lamento sería grande si se hablara de reggeton y su marca en las proximas generaciones cuando hablen de la música de principios de siglo, de este siglo. De esa manera indicaría que la decadencia poetica y musical haya comenzado junto a la del hombre. Que tal si la seguimos en el 2019. Quedan solo 10 años. Como van las cosas, pasan rápido.

PD. Si el último tema es “I gota a feeling“, no estaríamos mejorando mucho.

martes, 11 de agosto de 2009

Grabar música desde la radio. Una actividad anticuada renovada gracias a internet.

En este mes me estoy encontrando con un primer amor. Cuando la fuente musical era solamente la radio y algún amigo con doble casetera o centro musical, contar con un buen casette era suficiente. Y nadie sentía que estábamos infringiendo alguna ley si grabámos un tema músical desde la radio o un disco de vinilo entero en lo de nuestro amigo. Ni siquiera cuando leíamos la inscripción de las etiquetas en los cassetes o discos “Prohibida la reproducción pública o privada, préstamo o difusión pública”. Todo estaba bien. No había remordimientos. En los fines de los 70 y casi todos los 80 la situación no varió mucho.

En esos años, un locutor de un programa musical de radio que recibía pedidos de los oyentes via correo tradicional, al leer uno de ellos con un pedido de una oyente de un tema con intenciones de grabarlo , el locutor que no recuerdo su nombre, comentó que eso no se debía hacer, que estaba mal grabar de la radio. Fue mi primera alerta que algo haciámos mal, pero erámos jóvenes y queríamos escuchar música como sea. Más si algunas realidades económicas no nos permitían ir a Scagnetti, Panelli, o Bahía Blue, tres desquerías que recuerdo de esos tiempos. (había una que no recuerdo en Galerías Plaza donde hoy está un local de telas). El comentario del locutor me hizo comprender mas adelante que los temas que se pisaban al final, o en los tiempos de las FM, cuando se pisaba en la mitad del tema con la identificación de la radio, respondían evitar la grabación o al menos ser evidente que estábamos escuchando una grabación trucha, entre otros motivos.

La Internet instaló el tema de la piratería musical como un problema grave que afecta principalmente a las disqueras, pero no deja de sorprender que la tecnología sigue ofreciendo al público ávido de escuchar música, verdaderas tentaciones para poder hacerse de música sin pagar nada por ello. En mi caso vengo observando una sucesión de gadgets tecnológicos que comienza desde aquel lejano año 1980 cuando me regalaron el radiograbador BGH mono, y sigue por el doble casetera, el walkman con entrada y salida de audio, y ahora Internet. Tentaciones que ningún Adán y Eva melómanos pudimos y ni podemos resistir.

Una de esos “manzanos del edén” es este programita Radio? Shure! comentado en una entrada anterior. Además de poder elegir entre un millar de Radios del mundo, tenemos la posibilidad desde el mismo programa de grabar el audio sintonizado. Todo esto no creo que sea motivo de comentarios en este blog, si no fuera por motivos puntuales.

El primero que hay radios que se pueden sintonizar muy bien, sin interrupciones, y éstas envían a modo de un RDS el nombre del tema y el interprete. Y si optamos por grabar el audio, a nuestra PC baja en un directorio aparte, tema por tema en formato mp3, identificado de manera individual. Así me hice de casi 200 temas de rock Indie canadiense (recomendable en CBC Radio 3) casi 100 temas de música funk y voy por más. 

Mientras las radios locales, principalmente las que yo escucho para recibir información musical, se empecinan de no dar ninguna información de lo que escucho, voy por otros lados y con la posibilidad anexa de tener tema por tema en mi pc de música nueva, que tampoco las radios locales se preocupan de emitir. 

La cuestionada calidad del mp3 cada vez tiene menos fuerza en las discusiones de usuarios, porque tiende ser el formato de distribución preferido, y la tecnología va mejorando el tema de la reproducción. Los nuevos reproductores de mp3, o los mismos celulares la reproducción va mejorando con cada nueva generación de equipos y que el oido medio agradece la mejora y que no nota la falta de calidad intrínseca del mp3. Siempre y cuando el trabajo previo del archivo sea bueno y que corresponde a los responsable de la radio adecuarlo, que no en todas lo están haciendo.

En la prácitca, inclusive los que ya la computadora es el centro de diversión que integra audio y video, la mayoría ha relegado calidad cuando ve cine o video en su mp4 y música en su mp3. Las grabaciones desde Radio? Shure! son aceptables y a falta de música ofrecida por las radios locales, opto por cantidad y calidad mp3 desde afuera. Esto es una señal de alerta que en programación musical la competencia tiende a ser global, y el oyente medio, el que es inquieto y busca, tiene opciones para no escuchar las radios locales. Desde que llenaba mis casettes TDK o Basf con música, lo hacía desde programas que se notaba que había un programador inquieto y que buscaba, inclusive solo para escucharlo. Pocos me ofrecen en la actualidad por el dial local gente que guste de la música y que sea inquieta para confiar en su propia búsqueda de nuevos sonidos o que salga de las formas que optan la mayoría de las radios. Y no somos pocos que quieren mas de las radios locales.

sábado, 20 de junio de 2009

Escuchar radio o mp3

El hecho de escuchar radio es mas placentero del punto de vista que prendés la radio y ya está, empezás. Es más pasivo, mas tranqui a lo sumo se corrige volumen o ecualización desde el control remoto. En cambio el mp3 primero hay que cargarlo, y eso implica un trabajo previo mas tedioso y largo que es desde buscarlo por internet, bajarlo desde rapishere o convertir el formato CDA en mp3 si viene de un CD audio. Ok, una vez cargado, y si se cuenta con gran capacidad, el download permite variedad y se hace una vez y no más. Pero aunque se tenga 4 Gb,y te quedás con esos 4Gb, se convierte prontamente en un mp3 de clásicos porque nada nuevo ingresa a renovar los playlist.
Casi como en las radios locales. En la ciudad no hay radios que presenten música nueva mas allá de los hit del momento. Radios de clásicos hay, talvez dos, radios de hits, hay muchas y lo buenos temas y bandas quedan entre la maleza perdiéndose sin poder escuchar más. Radio de música que se pueda escuchar sin esperar un latino hitero o meloso, hay pocas pero también quedan cortas en lo que ofrece y encima no hay locutores para saber que tema y quien lo toca. Se espera todo del RDS que es una limitada y mala opción de las radios para no pagar un locutor.
Quien escucha música por placer y gozo por la música misma, dejando de lado el boludeo radial, no les queda otra que la tediosa búsqueda por internet o amigos que ya buscaron, para llenar los mp3 y por supuesto seguir comprando discos.
Aun así, queremos llegar a casa, y cómodamente sentados seleccionar una radio que nos de 100% de lo que nos gusta en materia de música. Hay actualmente programas sueltos, y diseminados en dos o tres radios.
El podcast parece ser la alternativa que resulta del matrimonio entre el formato tradicional de la radio aliado a la banda ancha con tarifa plana, ya común en la mayoría de las conexiones a internet. Mientras aun caminen por esta tierra gente que vivió sin internet y si con la radio, el podcast es para los que por la fuerza o convicción inmigraron a la internet, una manera cómoda de acceder a algunos contenidos de audio con información afín a sus intereses tanto musicales como informativos, manteniendo el formato de radio. Siendo un archivo de audio, es fácil cargarlo en el mp3 o reproducirlo en la pc conectada online las 24 horas. Mas info sobre el podcast el link es el siguiente http://www.podcast.com.ar/
El futuro mas que nunca llegó hace rato. Y cada vez golpea mas fuerte a aquellos que no se han enterado y un poco más duro a aquellos que no les conviene enterarse o se hacen los repelotudos. Todos ellos quedan en evidencia de su atraso en sus conceptos y convicciones.
Están los otros, que si se suben al tren tecnológico. No todos se suben por la tecnología misma, sino para readaptar sus contenidos de peso en los nuevos formatos para llegar a la misma audiencia, o bien, para llegar a más audiencia. No deja de haber los que solo adoptan la tecnología pero sus contenidos siguen tan bajos como en el anterior formato. Es que la realidad dice que el que es perro es perro nada mas.

Estoy esperando por el primer podcast bahiense. Si lo hay, me lo informan en el chat. Tankiu.