En la ciudad, con su ideosincracia de cuartel militar, aun la palabra rock se relaciona todavía con viejos clichés heredados de una cultura represiva y autorepresiva: gente rebelde por ende peligrosa, desaliñeada y vestida en camperas de cuero con tachas, vagos por naturaleza y fumadores de cigarrillos caseros de sospechoso contenido. Entonces cuando se habla de una radio de rock, la miopia de unos cuantos, piensan en un público mínimo, de una vieja tribu urbana que se reunía en los 80 en la actual Plaza Lavalle, antes Plaza del Sol.
Ese cliché sesentista, setentista y ochentista (si cabe estos términos) murió sin proponerlo nadie y en silencio ante dos situaciones bien claras. Una global, que es la parición del movimiento Grunge con Kurt Cobain a la cabeza que definió la música de los 90. Siendo síntesis de lo que ya en los 80, sin que nadie de las radios bahienses se enterara, venián hacieno bandas como Pixies y Sonic Youth. Y la otra situación más local que es el recambio generacional que vino en número mayor con respecto a otras generaciones, y empezó a ver al mundo con menores prejuicios y con menos autorepresión. Fenómeno local que es reflejo de uno nacional por ser aun una nación con buena parte de su población menor a los 60 años.
Esta generación ha podido dar a la ciudad un nuevo perfil en gustos, que si no están reflejados en las radios en su totalidad, es por que aun éstos están en manos de la generación anterior o representan socialmente todavía al sector mas conservador. En otros casos, algunos medios están en manos de personas de estrecha visión o timoratos en llevar a cabo un proyecto mediático distinto, al menos en lo musical. A pesar que muchos titulares de radios pertenecen a esa generación nueva y numerosa.
A veces la miopía de algunos es una oportunidad para otros. Así, una radio dedicada a la cumbia y a la musia latina en los 90, de un día para otro se trasformó en la radio local de rock nacional. Dejemos de lado los presupuestos de la radio (su emisión sin la habilitación, su manera de tener locutores y programas, y otros) pero la actitud y decisión de su titular fue osada, mas allá que la Mega saliera al aire casi simultáneamente bajada del satélite desde Capital.
Suponer que el rock tiene poco público es no saber “procesar” lo que pasa con algunos hechos de la realidad, mínimos pero significativos. Uno es que en la ciudad se puede mantener abierto 3 locales de elementos de la cultura rock (remeras, accesorios, discos) que con la antigua tribu rockera de unos pocos sería imposible. Otro hecho es el creciente negocio de vender tikets y llevar gente a recitales de rock llevados por personas independientes y que últimamente lo está probando con relativo éxito empresas de turismo. Otro hecho que da la realidad de la ciudad es el crecimiento sostenido de bandas de rock que editan sus discos gracias a la tecnología mas accesible y movilizan un público que también crece pero no es suficiente para darle ese toque de masividad relativa de otras ciudades más grandes.
Podemos decir que el publico rockero en la medida que crece y va teniendo responsabilidades empieza a acomodarse al pensamiento medio de la sociedad bahiense. El gen conservador no se lo puede engañar facilmente. Y así opta por otros gustos musicales mas aceptables. Pero esto es relativo y como el espectro de la música rock es tan amplio, no todo es Iron Maiden, Pantera, Hermetica y Almafuerte por decir los extremos más hard e históricos, hay otras bandas y estilos dentro del rock que pueden entrar en el gusto medio.
El problema reside en quien lleva adelante, desde una radio, o un programa ese reflejo de un rock amplio, sin los clichés que lo segrega, que lo ponga en un contexto que abarque a todo el espectro de la música rock, con buen gusto, con amplitud de criterio y sin llevarse por los temas y bandas que suenan en las radios siempre y no mezclar otros estilos.
Choripán Rock es un programa sobreviviente de los 90 que su conductor supo mantener al aire contra todo y todos. Pero es un programa para “convencidos”. Quiero decir que la creciente tribu rockera adolescente y postadolescente hace del programa un refugio de su gusto musical y un elemento de identificación sobre su condición rockera como lo es usar accesorios y o una remera de Sumo o Metálica.
Fuera de este programa, en las FM de la ciudad no existe la cultura rock. Y si existe como idea radial esta timorata y en la mayoría de la veces, con prejuicios y consideraciones que parecen pedir disculpas, que suelen salir al aire sin el contexto adecuado (adecuada selección de bandas y temas como de información precisa), que es el extremo de la idea radial como refugio de expulsados del gusto musical medio.
La concentración de varios millones de personas dan soporte a que radios con estilo definido tengan su proceso como empresa donde la inversión está pensada para una ganancia. De hecho, empresas importantes publicitan porque el target de la radio es amplio y es el que le interesa al anunciante de la Rock ´n POP. Pero esto no hubiera sido posible si la cultura rock hecha radio no hubiera sido desarrollada con inteligencia por mas que estuvieran en Capital
En la ciudad la cultura rock está presente y muy distribuida en cada segmento de la sociedad. No siempre usa campera de cuero, lleva el pelo corto y no nos extrañaría que sea bancario o gerente de una empresa del polo y no sobrepasan los 45 años. Son los que aprecian el buen gusto, están predispuestos a escuchar novedades, son críticos con la realidad, no se bancan que los subestimen en sus gustos culturales, desprecian a los que pretenden ser irónicos sin antes demostrar inteligencia. En definitiva quieren más. Nadie saben cuántos son (sería bueno determinarlo) ni que realmente piensan. Solo falta que hablen como ellos, que sientan como ellos, que miren al mundo como ellos para poder encontrarlos. Son portadores de distinguir la sutil diferencia que se puede apreciar entre Narda Lepes y Maru Botana (una cocina con rock de fondo y la otra con esa inútil sonrisa eterna) y si quieren un ejemplo mas evidente entre esta nueva dicotomía argentina: Tineli o Pergolini.